Cuatro bloques de fundamento en la identidad de marca sobre los que descansa una curva de crecimiento.
Estrategia de marketing6 min de lectura

Primero la baseline, luego escalar: por qué este orden salva tu margen

Por Marijn Versteeg

Cuando los resultados flojean, el reflejo casi siempre es el mismo: más presupuesto. Pujas más altas, un canal extra, una campaña más. Y por un momento funciona, porque más tráfico da más facturación.

Pero más tráfico en un embudo con fugas solo hace la fuga más cara. Cada euro que metes por arriba se escapa en parte por abajo. Visitantes que no convierten, clientes que nunca vuelven, visibilidad que se evapora en cuanto bajas el presupuesto un mes.

Por eso en cada proyecto mantengo el mismo orden: primero la baseline en orden, y solo después escalar. Esa baseline se compone de cuatro pilares.

Pilar 1: crecimiento orgánico

El tráfico de pago se para en el momento en que dejas de pagar. La visibilidad orgánica no. Por eso el primer pilar es construir tráfico que se queda: posiciones en buscadores, visibilidad en LLMs como ChatGPT, Gemini y Claude, y un alcance orgánico en los canales sociales.

Sobre todo ese segundo punto lo siguen subestimando muchas empresas. Una parte creciente de tu público ya no le hace sus preguntas a Google sino a un asistente de IA. Si tu marca aparece en esas respuestas lo decides ahora, con los mismos cimientos que un buen SEO: contenido claro, una estructura de sitio lógica y autoridad en tu nicho.

El resultado de este pilar no lo ves la semana que viene, sino dentro de un año. Y entonces lo ves cada mes. El tráfico orgánico baja tus costes medios de adquisición y te hace menos dependiente de las plataformas de publicidad, que cada año se encarecen.

Pilar 2: CRO y confianza

El segundo pilar va de sacar más de los visitantes que ya tienes. Antes de pagar por el visitante número diez mil uno, quieres saber por qué se fueron los primeros diez mil.

En concreto eso significa: radiografiar el embudo y atacar cada punto de abandono. De la página de producto al carrito, del carrito al checkout, del checkout al pago. Cada paso en el que los visitantes se caen es una palanca que puedes accionar. Además de la tasa de conversión miro también el valor del pedido, porque un AOV más alto suele ser más rápido de conseguir que más pedidos.

Y no subestimes la confianza. La duda es el mayor asesino de conversión que existe. Reseñas, plazos de entrega claros, condiciones de devolución transparentes, métodos de pago reconocibles y un sitio con aspecto cuidado. Suena básico, pero he visto tiendas online duplicar la tasa de conversión sin un solo visitante extra.

Cada punto de mejora en conversión abarata además todo tu otro marketing. El mismo euro de publicidad simplemente rinde más.

Pilar 3: retención de clientes

Activar a un cliente existente cuesta una fracción de lo que cuesta captar a uno nuevo. Aun así, en la mayoría de las tiendas online casi toda la atención y el presupuesto van a la adquisición, mientras la base de clientes está sin usar en la base de datos.

El tercer pilar es por eso la retención: con email y WhatsApp marketing conseguir que los clientes vuelvan y hagan compras recurrentes. Un buen flujo de bienvenida, una newsletter con una estructura lógica, campañas de winback para clientes que se han quedado en silencio y, donde encaje, un mensaje por WhatsApp en el momento justo.

Esta es la facturación más barata que existe. Sin costes de publicidad, sin presión de subasta, simplemente un cliente que ya conoces y que ya confía en ti. Y cada compra recurrente eleva el valor del cliente, con lo que en la adquisición encima puedes pujar más que tu competidor.

Pilar 4: conoce tu mercado y a tus competidores

El cuarto pilar es el que más a menudo se salta: saber dónde estás. No a ojo, sino medido.

Por eso cada año hago un estudio de la competencia. Con una digital maturity matrix mapeo cómo puntúa la tienda online frente a los principales competidores, a lo largo de todos los componentes de marketing. Desde la visibilidad orgánica y la presión publicitaria hasta los elementos de conversión, la retención y la fuerza de marca.

El primer análisis es la medición cero. Después sigue cada año la misma revisión: en qué componentes crecemos, dónde se despegan los competidores y dónde lo estamos dejando pasar. Así las decisiones para el próximo año dejan de ser cuestión de gusto o de lo que la agencia ofrezca por casualidad, y pasan a ser cuestión de hechos.

Este es además el pilar que da dirección a los otros tres. Si la matriz muestra que vas muy por detrás en orgánico pero por delante en conversión, sabes exactamente hacia dónde deben ir el presupuesto y la atención.

El orden es la clave

Ninguno de estos cuatro pilares es espectacular. No hay ningún growth hack entre ellos ni ninguna herramienta nueva que lo resuelva todo. Por eso justamente se saltan tan a menudo: lanzar campañas se siente como avance, trabajar en tu fundamento no.

Pero el orden determina el rendimiento. Una tienda online con una baseline fuerte puede después escalar fuerte y de forma rentable, porque cada euro de publicidad aterriza en un embudo que convierte, en clientes que vuelven, junto a un tráfico orgánico que entra gratis. Una tienda online sin esa base compra un crecimiento que desaparece tan rápido como el presupuesto.

Primero la baseline, luego escalar. ¿Aburrido? Puede. Pero es el orden en el que tu margen se mantiene en pie.

¿Con curiosidad por saber cómo está tu baseline? La digital maturity matrix es un buen punto de partida. Echa un vistazo a estrategia e-commerce o a la más amplia estrategia de marketing, o agenda una toma de contacto.

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